
Shars 51 — Crítica
Salí de la sala con dolor de barriga de tanto reír, esa rara mezcla de vergüenza ajena y devoción que solo produce el bakaeiga bien hecho.

Salí de la sala con dolor de barriga de tanto reír, esa rara mezcla de vergüenza ajena y devoción que solo produce el bakaeiga bien hecho.

Yo salgo de la sala con la sensación de dos películas peleándose dentro de una sola butaca.

Chan interpreta a un entrenador de halterofilia jubilado que empieza a perder la cabeza, y el hombre que se jugó el esqueleto entero durante cuarenta años para hacernos reír nos ofrece ahora el espectáculo, mucho más incómodo, de ver cómo se le va desdibujando la memoria.

Si algo parece que duele de verdad en pantalla, probablemente sea porque duele de verdad.

La redención es uno de los negocios más prósperos del cine, y Baku Kinoshita entra en él con un yakuza moribundo y una flor insolente.

The Way We Talk convierte la sordera en una pregunta sobre quién decide cómo debe comunicarse una persona, y lo hace desplazando también al espectador oyente fuera de su zona de comodidad.

4 Tigers convierte la leyenda de cuatro forajidos tailandeses en una aventura fantástica de pistoleros, hechizos y lealtades cambiantes que abraza el disparate con personalidad.

I Am What I Am 2 traslada la danza del león al ring y descubre que ambas disciplinas comparten el mismo peso, encontrando en la animación 3D una precisión física que rara vez habíamos visto.

Road to Vendetta es un thriller de asesinos entre Hong Kong y Japón, irregular pero con imaginación y momentos brillantes de acción.

El Festival Nits de Cinema Oriental de Vic alcanza su 23.ª edición con una programación que vuelve a defender una idea amplia, festiva y desprejuiciada del cine asiático. Entre el 14 y el 19 de julio, sus pantallas reúnen películas de acción, animación, comedia, fantasía, artes marciales y cine familiar procedentes de algunas de las principales cinematografías del continente.